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viernes, 19 de octubre de 2012

NOS ACERCAMOS AL FIN


Me acuerdo cuando iniciamos con Octavio y mi mujer nuestro periplo por los manglares de México, fueron una serie de llamadas telefónicas para coordinar bien la expedición. Octavio tenía que salir desde San Diego, California  y vernos en el aeropuerto de Cancún para recorrer toda la costa de Yucatán y gran parte de la costa del Pacífico en una sola jornada fotográfica sin precedentes la cual tenia como objetivo, evaluar a través de la fotografía las condiciones de un ecosistema único y a la vez en peligro. Hoy tras  varias jornadas similares en diferentes puntos de las costas mexicanas en la espalda ya nos encontramos en la fase final de esta aventura y personalmente puedo decir que la batalla no esta perdida, quedan muchos espacios donde los manglares están en excelentes condiciones y la fauna es abundante creando paisajes y espectáculos dignos de admirar, pelícanos anidando junto a otras tantas especies de aves,  aguas cristalinas con una ictiofauna variada y abundante y gente que protege y vive del manglar día a día.


Sin embargo no todo fueron buenos momentos, hemos sido testigos de la acumulación de basura flotante en las raíces de manglar debido a las corrientes caribeñas, de la desecación del manglar para la posterior construcción de infraestructuras hoteleras, hemos visto el turismo irresponsable en Áreas naturales protegidas emblemáticas y una serie de circunstancias y procesos de degradación que si no amenazan de forma inminente todos los manglares de México lo harán en poco tiempo, si no logramos cambiar la percepción de algunas personas que creen que los manglares son ecosistemas sin valor. Los manglares probablemente sean el ecosistema por excelencia que más beneficios nos ofrecen como sustento de vida y protección de las catástrofes ambientales.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Como Algodones



En la madrugada nos quedamos de ver con nuestro guía. El objetivo era cruzar desde Punta Allen hasta Callo Culebra. Navegamos cuarenta minutos sobre un mar totalmente quieto y con apenas unos destellos de luz. Buscamos la cara sureste del Callo para tener el sol a nuestras espaldas. El amanecer fue espectacular, fuimos fotografiando el bosque de manglar hasta llegar a un importante posadero de aves. Fregatas, bobos, pelicanos, garzas, cormoranes; era un mundo de aves. No dejábamos de disparar nuestras cámaras con telefotos, principalmente porque para nuestra sorpresa, las fregatas y los pelicanos cuidaban de sus polluelos celosamente. Muy lentamente nos fuimos acercando y descubriendo la gran cantidad de aves que esos manglares escondían entre sus verdes hojas. La mayoría de las veces es muy difícil describir estos espectáculos con pocas palabras y que capturen de manera simple lo que uno esta viendo. Pero ahí, quietos sobre la panga, nuestro guía nos dijo: “que bonito, parecen algodones”. No pude estar más de acuerdo.




Debajo de las aguas de Callo Culebra hay unos paisajes increíbles. Vimos mantarrayas enormes, sardinas, jaibas y un grupo de grandes sábalos. A mediodía tomamos un descanso para comer. Nos detuvimos en una pequeña playa arenosa, muy somera, donde fue colocado un faro para indicar la presencia del Callo. Desde la panga vi que había un tronco de palmera flotando muy cerca de la orilla. Sólo sobresalía la mitad del tronco, pero nunca imaginé que debajo del mismo hubiera la profundidad necesaria para que hubiera peces y otros animales. Con mi visor y mi snorkel tome fotos por varias horas. Al atardecer, regresamos a Punta Allen.

martes, 17 de julio de 2012

OBSERVATORIO DE AVES


Indiscutiblemente los manglares son uno de  los ecosistemas que más beneficios ambientales nos aportan, como ya habíamos comentado en posts anteriores algunos de estos son, protección contra huracanes, mantener la línea de costa y ser los criaderos de las principales especies de peces de las que nos alimentamos. En términos de biodiversidad, también es uno de los ecosistemas más significantes ya que su condición de ecosistema transitorio entre el medio terrestre y el marino le confiere un sin fin de especies que lo habitan. El grupo de las aves tiene una presencia notoria en los manglares mexicanos y más si tenemos en cuenta todas las especies migratorias que provienen mayoritariamente del norte (USA y Canadá) pero también del sur (Centroamérica) y encuentran en este ecosistema una zona de alimentación y de anidación vital para su ciclo. Esta imagen fue tomada en un observatorio de aves de Isla Holbox donde literalmente las aves se posan a observar.


Esta imagen muestra como es la estructura del mangle rojo (Rhizophora mangle), el cual es la especie de manglar mexicana con una mayor tolerancia a la salinidad, en la parte sumergida aparecen las raíces acuáticas encargadas de absorber los nutrientes disueltos en el agua pero también grandes cantidades de sal. En la parte media surgen desde el agua y en forma vertical los neumatóforos, raíces que realizan la respiración aérea y expulsan la sal acumulada, finalmente y en la parte superior esta la copa del mangle que a través de las hojas se encarga de la fotosíntesis y como estructura facilita la anidación de las aves que mencionábamos en la foto anterior.

martes, 15 de mayo de 2012

Las Animas



Viaje al sur de Bahía de Los Ángeles (BLA) para fotografiar otro de los bosques de manglar más norteños de México, ubicado en Bahía Las Animas. El Güero Arce, un carismático poblador de BLA, me llevo en su pequeña camioneta a través de la sierra. Manejamos por casi dos horas. Teníamos que capturar el amanecer en el manglar, así que salimos a las 4:30 de la mañana. Parte del trayecto la luna nos alumbro el camino, pero poco a poco fue desapareciendo y la primera luz del día ilumino las montañas y la infinidad de cardones que las cubren. Es difícil imaginar que en este paisaje, de manera inesperada, aparezcan manglares que delinean la transición entre el desierto y el mar.

La marea era baja y la luz perfecta. Los reflejos que se formaban en la laguna parecían esos espejismos que sólo se dan en el desierto. El ocre del desierto, el azul del cielo y el verde de los manglares, formaban un verdadero espectáculo a la vista. No estaba sólo. Los pescadores de un pequeño campamento se encontraban recolectando almejas en el fango. Disfrutaban cada vez que encontraban una. Me mostraron una que era enorme y que nos lleno el paladar, con el ceviche que nos invitaron. Antes de despedirnos, vimos una parvada de charranes en la boca del manglar. Se fueron en un instante. Nosotros hicimos lo mismo.